La carretera en ocasiones te puede hacer creer que tu camino tiene un destino fijo, que tienes un principio y un final, un punto A que te lleva al punto B. La cosa es que podemos, a veces solo para agarrar cura otras veces para reconsiderar lo que hacemos con nuestras vidas, decidir si ese concepto es válido para uno. Yo le hago caso a la oruga y veo cómo la carretera es un tipo de espiral que, te lleva, te trae, te succiona, escupe, te divierte, enfada, te hace cosquillas, entume, te hace reflexionar, atonta, y demás, sin ningun inicio específico ni mucho menos un destino en particular.Aprender a conscientemente disfrutar del camino es algo interesante. Exteriorizar lo aprendido en el trip también es algo interesante.